divendres, 4 de setembre de 2009

"Tots els pares som pares adoptius"

No ho hagués dit mai (!), reflexions interessants en del Full dominical (més enllà de si un creu o no), fetes pel psicòleg Paulino Castells. El Dr. Castells comentava en un article que "tots els pares som pares adoptius", ja que “no és la carn i la sang, sinó el cor, el que ens fa pares i fills”, i que “la paternitat no surt de la casualitat, sinó de la lliure elecció d’un amor constantment confirmat”. És a dir, triem ser pares, obvi en els pares adoptius, també passa en els pares biològics. I en els dos casos triem constantment continuar sent pares (i, malauradament, n’hi ha que trien deixar de ser-ho). "Tots els pares som pares adoptius", una forma de veure-ho.

Com a pare adoptiu i biològic sé molt bé que no és la sang el que uneix, sinó que hi ha alguna cosa més, segurament irracional, i que la veritat no sé descriure: els pares adoptius sabeu del que parlo, els biològics potser penseu que és un tema de sang, però no és això, o no és només això.

Benvingut Full dominical (o el que sigui) si ens fa reflexions interessants.


Reprodueixo el text:

Todos los padres somos padres adoptivos

El sacerdote y agudo periodista José Luis Martín Descalzo en su libro Razones para la esperanza decía que «en nuestro mundo hay muchos progenitores y no demasiados padres». Otro autor, Michael Levine, comentaba con sorna que «tener hijos no le convierte a uno en padre, del mismo modo que tener un piano no le vuelve a uno pianista».

En rigor, sólo hay padres adoptivos. Todo padre y madre, para sentirse verdaderamente como tal, debe adoptar a sus hijos. También Schiller lo anunciaba en uno de sus dramas románticos: «No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos». Y no hace mucho, el autor de un libro de pedagogía dedicaba irónicamente su obra: «A quienes se creen que son padres por el mero hecho de haber traído hijos al mundo». Martín Descalzo nos brinda una turbadora pregunta que nos podemos formular cada uno de nosotros: «¿Yo amo a mis padres porque soy hijo suyo o más bien soy hijo suyo porque los amo?», y aún añade otra: también peliaguda: «¿Y mis padres me amaron porque yo era hijo suyo o se hicieron mis padres porque me amaron?» Obviamente, el autor se inclina por afirmar las segundas partes de las preguntas: es decir, el amor es la fuente de todo, no una consecuencia de la fisiología.

Así, pues, somos padres e hijos en la medida en que amamos. La paternidad y la filiación no surgen de la casualidad, sino de la libre elección de un amor constantemente confirmado. En este sentido es bien cierto que todos los padres somos, en rigor, padres adoptivos. Y los verdaderos padres saben que nunca se termina de engendrar lo ya engendrado. Podemos aplicar a esto lo que dice una sentencia popular referida a los niños adoptados: «Es mucho más difícil ser padres adoptivos que niños adoptados».

Dr. Paulino Castells
(Psicología de la familia, Ed. Ceac, Barcelona 2008)